En la alcoba conyugal, la sensual esposa recibe al marido a las tres de la mañana diciéndole: “Desabrocha mi blusa y déjala sobre la cama” “Sí” “Ahora el sostén, ponlo en la silla” “Claro” “Deja mi falda en el ropero” “Bueno” “Ahora mis pantys en el cesto” “Ya está” “Y que sea la última vez que te pones mi ropa maricón de mierda”
Entra un tipo a una pizzería, acompañado por dos señoritas y dice… Deme dos pizzas ¿Familiares? No, son putas, pero tienen hambre
Llega un señor a su casa y le dice a su mujer: Mi amor, tengo un grave problema en la oficina. Y su mujer le responde dándole aliento: No te preocupes, gordito. Nunca digas tengo un problema, di… tenemos un problema. Muy bien! Entonces, ¡Nuestra secretaria va a tener un hijo nuestro!
Me encontre por aca este jueguillo genial , apoco no pasa que estas esperando el camion o estas en algun lugar con un buen de gente y te andas pedorreando y ps tienes que simular bien, aca es precisamente eso un simulador donde estas en la parada(sin albur) y tienes que soltar los gases discretamente mientras pasa algun coche, bien ps ay lo dejo chequenlo.
Esos ojos de ella tienen una luz
que no se explica uno como es
que ha sido allí donde destella,
son para avistar un mundo diferente,
son una lente en donde asoman las estrellas.
Esos ojos de ella rondan y se van,
y se quedan para siempre
y hablan como de otra cosa.
Pudiera yo ir adonde el tiempo se detiene
si una mirada suya me encuentra y me toca.
Son de verde siempre y de cualquier manera,
sí son de un verde como un principio sin fin,
son un agua en donde anhela y se renueva
todo lo que llevo en mí.
Esos ojos que ella tiene verde mar
me saludan y conocen,
y me siguen y me asolan.
Y siempre vuelvo yo a quedar prendido allí
en la constante maravilla que convocan.
Persistentes como brisa y como oleaje,
una mirada suya tiene esa sencilla cualidad
de existir en tanto todo se derrumba
mientras que todo va pasando
ellos se quedan donde están.
Son donde aflora la palabra más secreta
y un misterio que aún esta sin revelar,
la señal de una presencia luminosa
que se ha dejado encontrar.
Esos ojos que ella verdes tiene así
ni me piden, ni se apartan
incidiendo en la memoria,
son veracidad de un tiempo que despierta,
son la llave del cerrojo, son el halo de un antojo,
son el verde claro de una extraña esencia
donde asoma en dos ventanas todo el mar
y son un sueño del que nunca se despierta
aquel que se atrevió a mirar.
Yo no sé como es que a mi me gustan tanto.
¡Ay! ojalá y que a nadie más mirara así.
Cómo quisiera que la luz de su mirada
fuera solo para mí.